El problema no es amar…

“Cuando alguien a quien amamos nos hace daño, no dejamos de quererle. Lo que sucede es que dejamos de querernos a nosotros mismos.”
Y eso es lo más doloroso de todo.
Porque el amor no se apaga de un día para el otro… pero el amor propio sí puede ir apagándose de a poco, casi sin que lo notemos.
Seguimos justificando, perdonando, minimizando lo que nos duele. Nos aferramos a la idea de lo que fue, o de lo que podría llegar a ser. Pero mientras tanto, dejamos de mirarnos, de priorizarnos, de elegirnos.
El problema no es amar.
El problema es seguir amando cuando ese amor nos está costando nuestra paz, nuestra autoestima, nuestra dignidad.
Recordalo: tu valor no se mide por cuánto podés aguantar.
Se mide por cuánto sos capaz de amarte, incluso cuando eso implique soltar a quien no supo cuidarte.
